Sería genial si el corazón funcionara como un GPS: "Ajustando dirección para evitar malentendidos". Sin embargo, el amor no trae instrucciones claras. Este curioso rincón sentimental, donde uno entrega el alma pero recibe un cariñoso "eres como mi hermano/a", ha sido un enigma por generaciones. Analicemos las razones detrás de este fenómeno,